Posteado por: Arlen Manzanares | 21 enero 2010

ENFERMEDADES GINECOLOGICAS

Las enfermedades más frecuentes e importantes, propias de la mujer, y no relacionadas con el embarazo, originan los siguientes síntomas:

  • ciclos irregulares o ausencia de ciclos
  • coágulos con la menstruación


  • ha tenido embarazos ectópicos o quistes ováricos
  • cólicos menstruales
  • dolor de cintura
  • dolor abdominal bajo o en la ingle (“en los ovarios“)
  • dolor o sangrado durante la relación sexual
  • flujo vaginal
  • hemorragia menstrual abundante o muy larga
  • hemorragias genitales anormales
  • inflamación abdominal baja
  • infertilidad
  • manchado café al pasar el período
  • menstruación olorosa
  • síntomas mamarios
  • Aumento de peso asociado a síntomas o cirugías ginecológicas

Infortunadamente algunas mujeres piensan que estos síntomas son “normales”  pues muchos médicos deciden no prestar atención a tales síntomas y les dicen a sus pacientes que “eso es normal“, causándoles los obvios perjuicios pues el no tratar oportunamente el origen de estos síntomas   causará  problemas mayores.

Numerosas enfermedades causan síntomas inespecíficos y poco intensos a los cuales la paciente se acostumbra. Otras enfermedades presentan síntomas muy similares entre si, o incluso no se manifiestan hasta que han avanzado demasiado. El cáncer, los tumores, cálculos, quistes, etc., no producen síntomas hasta que su crecimiento es significativo.

Por ejemplo, los fibromas uterinos distienden el abdomen y/o causan dolor de cintura. Generalmente les dicen que es el colon, les formulan  colonoscopias, Rayos X de colon, antiparasitarios y reguladores de la función intestinal. Mientras, la enfermedad se agrava y las posibilidades de curación se reducen.

El diagnóstico de la enfermedad trofoblástica – tumor formado a partir de un embarazo, y que puede volverse maligno, casi nunca se detecta oportunamente pues los exámenes convencionales son insuficientes, y su deteccción tardía impide el tratamiento oportuno con las graves consecuencias que son de esperar. POr ello a la menor sospecha de embarazo se debe hacer la mejor ecografía posible, idealmente una C.A.D. en Color que detecta cinco veces mas enfermedades que la convencional.

Continuando con los ejemplos,  una enferma con dolor lumbar atribuido a nefritis, puede tener también fibromas en el útero, que a su vez también pueden producir dolor de cintura. Y el tratar la nefritis no curará los fibromas. Esto sin contar con que casi todos los dolores de cintura son equivocadamente atribuidos a “enfermedad de la columna” y tratados como tales, obviamente sin resultado alguno diferente al agravamiento de la enfermedad.

Los exámenes de sangre, orina, glicemia, citología, pruebas comunes de embarazo, unidad beta, etc., son insuficientes para establecer un diagnóstico certero.

El confundir tumores con embarazo es frecuente pues ambos pueden detener la menstruación y distender el abdomen. Sin embargo, el embarazo es un proceso normal mientras el tumor es una condición patológica, por lo que el diagnóstico equivocado es catastrófico. Y a ello se suma el hecho de que las pruebas usuales de embarazo no son confiables pues fallan frecuentemente.

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